Reflexiones

Cicatrices

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No concibo la vida sin cicatrices. Las cicatrices son experiencias. Es la expresión física o psicológica de la propia vida. No hay guerras ganadas sin cicatrices al final de la batalla. Las cicatrices son el resultado de las luchas internas y externas que tenemos con nosotros mismos.

Son recuerdos y anécdotas, tanto divertidas como dolorosas, pero al fin y al cabo anécdotas. Historias que contar. Todo lo que se rompe tarde o temprano se acaba regenerando y queda plasmado en forma de cicatriz.

Una cicatriz te marca la piel de por vida, pero también la mente. Solo nosotros mismos somos dueños de ellas. Somos los que decidimos cómo queremos que se vean reflejadas, si de una manera negativa, o viendo el lado positivo de ese momento en concreto que te dejó marcado tu cuerpo o alma.

Una cicatriz es el tatuaje involuntario que queda sellado en tu piel, por alguna razón, para siempre. Las cicatrices son las consecuencias de todas esas piedras que nos ponen en el camino y la manera en la que intentamos esquivarlas.

No hay amor, no hay dolor, e incluso no hay alegrías sin cicatrices. Deja de importar tanto el sufrimiento que produce la herida, cuando lo que queda es el aprendizaje. Y eso, lo que se crea después del daño, es la cicatriz. El final de cualquier error, y el principio de una enseñanza.

Las huellas que dejamos los hombres suelen ser cicatrices”. – John Green

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Sentimientos

Contigo

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Por todo lo que eras entonces, eres ahora y luchas por ser mañana. Con tus miedos y con tus ilusiones. Contigo por tu forma de ver la vida y afrontar cada día con una sonrisa. Contigo, por tu seguridad y por la que me transmites.

Contigo, en todos los lugares del mundo, con mar y sin él. Cuando hace sol pero más cuando llueve. Contigo, a un milímetro de distancia pero también a quinientos kilómetros. Contigo en todos tus estados de ánimo y en todos los míos.

En todas tus versiones, las mejores y las no tan buenas. Contigo en tu más pura esencia con tus errores y con tus aprendizajes. Contigo por todo lo que me das y por todo lo que me haces ser y sentir.

Contigo por cómo me miras y por la perspectiva en la que lo haces. Por dar un vuelco a mis pensamientos y por ponerle color a mis sueños. Contigo por aparecer en mi camino en el momento perfecto y también por llegar a todos mis sentidos.

Y contigo por las cosas que no se ven a primera vista, pero que existen, tanto o más, como las que se muestran.

Y es que el amor no necesita ser entendido, simplemente necesita ser demostrado”– Paulo Coelho

 

 

Reflexiones

El momento es ahora

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Nos hemos acostumbrado a decir las cosas cuando ya no nos pueden escuchar. A hablar en pasado cuando podríamos hacerlo en presente. A arrepentirnos de no haber hecho o dicho algo a tiempo.

A valorar lo que teníamos y no lo que tenemos. A dejar lo que sea para luego, más tarde o mañana. A pronunciar, a lo largo de nuestra vida, más veces adiós que hasta luego. A vivir con prisas y a no disfrutar del momento.

A hacer de tonterías sin importancia, montañas y montañas de arena. A que nos duren más los enfados que las alegrías. Incluso nuestras facciones de la cara tienen más arrugas por fruncir el ceño que por sonreír.

A no decir “te quiero” lo suficiente. A llorar más de pena que de felicidad. A pensar más en cosas materiales y a no darle la importancia que se merecen los detalles. A echar de menos lo que antes echábamos de más. A prejuzgar antes de conocer y a reparar el daño en vez de a no dañar.

A quedarnos con la duda en vez de arriesgarnos. A decir todo lo que se nos pasa por la cabeza sin pararnos a pensar en las consecuencias. A decir verdades a medias y a pedir siempre más. A compararnos en vez de aceptarnos. A ver sin mirar y a oír sin escuchar.

¿Y si dejamos de acostumbrarnos a lo fácil y rápido y nos empezamos a acostumbrar a hacer lo que realmente importa?

Vive como si fueras a morir mañana, aprende como si fueras a vivir para siempre” .- Mahatma Gandhi

 

 

Reflexiones

Mi sitio favorito

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Mi sitio favorito en el mundo no tiene que ver con paisajes ni climas. No es un espacio ni un lugar. De hecho son muchos lugares. Mi sitio favorito no es un punto cardinal, lo son todos dependiendo de la situación. Tampoco es un aquí ni un allá. No es una señal marcada en un mapa.  En realidad, ni siquiera diría que sea algo geográfico.

Mi sitio favorito no entiende de colores ni tampoco de estética. Es distinto a todos los demás sitios que os podáis imaginar. Es diferente a cualquier lugar en el que hayáis estado. De hecho, mi sitio favorito en el mundo no es algo físico, en todo caso es mental.

Y es que mi sitio favorito engloba muchas otras cosas. Mi sitio favorito es un momento, es un recuerdo y es un estado de ánimo. Es una sensación y un sentimiento. No podría calcularse en un tiempo determinado. Puede ser desde un suspiro hasta toda una vida.

En mi sitio favorito a veces hay mar y otras veces no. Casi siempre hace sol pero alguna vez llueve. Para ir a mi sitio favorito no tienes que comprar ningún billete. Puedes ir como quieras, no hay kilómetros ni distancia.

También es un aroma y un sabor. El sabor de la felicidad y de la alegría. Mi sitio favorito en el mundo es mi familia, mis amigos y esa persona especial, estén donde estén. Al fin y al cabo, lo realmente importante no es dónde pisamos sino con quién y cómo.

Es un sitio exclusivo y personal. De hecho solo lo conozco yo. A lo mejor habréis viajado a sitios más espectaculares, pero para mí es el sitio más bonito que puede existir.

Y tú, ¿tienes un sitio favorito en el mundo?

Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. – Henry Miller

 

 

 

Reflexiones

Quiérete

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Quiérete, pero quiérete bien. Y cuando creas que ya te quieres lo suficiente, quiérete un poco más. Quiérete por ti, por nadie más. Quiérete hasta cuando no tengas ganas de hacerlo.

Quiérete en todas las estaciones del año, sin importar los días lluviosos o soleados. Quiérete en medio de la tormenta y cuando llegue la calma. Quiérete cuando te sientas al cien por cien y cuando estés a menos del cincuenta.

Quiérete con orgullo, porque quererse a sí mismo merece la pena. Quiérete con tus virtudes pero también con tus defectos. Quiérete de día y quiérete de noche. Quiérete aunque no haya motivo concreto, no hay mejor motivo que quererse por gusto.

Quiere y quiérete bien aunque otras personas te quieran mal. Quiérete cuando el día se te haga corto y cuando parezca que no va a acabar nunca. Quiérete cuando estés radiante pero también cuando estés perdida. Quiérete cuando necesites que otros lo hagan, pero primero quiérete tú.

Y cuando ya te quieras a ti, podrás empezar a querer a los demás de la misma manera que lo haces contigo misma.

Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida.” Oscar Wilde

Sentimientos

Miedo

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Cuando escuchamos la palabra miedo, lo primero que nos suele venir a la cabeza es una película de terror o una pesadilla. Pero hay muchos tipos de miedos con los que vivimos diariamente y es una emoción muy común.

A veces el miedo te sostiene de tal forma que es muy difícil desengancharse. Es como una droga que cuando la ingieres se te nubla la mente. Todo lo que hagas o digas no tiene sentido hasta que consigas deshacerte de él. El miedo es tu peor pesadilla, y si dejas que cada noche – y día – duerma debajo de tu almohada, no habrá forma de expulsarlo.

Tu cabeza te domina, es el mayor poder que poseemos, lo controla todo, todo hasta donde tú quieras que controle. En el momento que das el paso y te desencadenas de todo lo que no quieres, de todo lo que no te deja avanzar, será cuando el marco de la ventana se comience a abrir. Luego vendrán las puertas…

Allí donde nunca entra luz, habrán rayos de sol que te iluminen. No dejes que te gane la batalla, siempre debe prevalecer tu forma de ser, tus ganas y tu iniciativa. No hay oscuridad que dure más que lo que dura un mal sueño. Arráncate las cadenas y lucha por lo que sueñas. El miedo te paraliza, te congela, pero cuando te das cuenta que tú eres dueña de él y que solo plantándole cara acabará todo, se irá.

El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que lo conquista.”  Nelson Mandela.

Sentimientos

El poder de la mente

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Cuando te quedas un tiempo observando un punto fijo pero sin mirarlo, sin ver nada, solo estás pensando con la mirada perdida. Cuando te da igual lo que pase a tu alrededor mientras tu cabeza da vueltas y vueltas sin llegar a nada en claro.

Cuando sientes que el mundo avanza mientras tú sigues sentada y observando el mismo punto fijo. Cuando crees que no puedes seguir tú sola y necesitas el empujón de alguien, de alguien en concreto.

Cuando te propones día a día cambiar las cosas y sobretodo cambiar los pensamientos y no encuentras salida, te quedas atascada. Cuando piensas que eres una egoísta por sentirte así contigo misma, mientras el mundo está repleto de problemas.

Cuando se te forma un nudo en la garganta al pensar en esa persona. Cuando no te sientes con fuerza suficiente para poner tus pensamientos en orden pero a la vez, siempre hay uno que flota por encima de los demás. Cuando crees que todo pasa por algo y que ese algo será la solución que tanto buscabas.

Cuando el miedo se apodera de ti al imaginarte la vida sin él. Cuando todo lo que echas de menos se encuentra en un mismo lugar. Cuando sientes que los monstruos de tu cabeza se apoderan poco a poco de ti.

Cuando lo que echas de menos es su olor, su piel y su voz. Cuando te das cuenta de que tú eres la única persona que puede controlar lo que te pasa pero hay veces que la mochila pesa demasiado.

Cuando pasa todo eso pero el primer y último pensamiento del día es esa persona, es cuando te das cuenta de que la vida es mucho más bonita de lo que tú la estás viendo, de lo que tú, sin darte cuenta, te estás perdiendo.

La mente tiene un poder indescriptible. La mente lo es todo. En lo que pienses, en eso te conviertes.”